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La gripe y los cuidados en las personas mayores

La gripe y los cuidados en las personas mayores

La gripe y los cuidados en las personas mayores

Todos los otoños la gripe hace acto de presencia, afectando a personas de todas las edades pero presentando síntomas mas graves en el caso de personas mayores

Para poder prevenir y actuar en su caso con eficiencia, vamos a aprender un poco más acerca de la gripe en la tercera edad, además de que descubriremos cuáles son sus síntomas, las posibles complicaciones, tratamientos y por supuesto analizaremos los consejos con los que nuestros mayores estarán más protegidos frente a ella.

Qué es la gripe

La gripe es una enfermedad que se produce por una infección respiratoria.

Viene provocada por un virus que se transmite de una persona a otra a través de la nariz y la boca, y aunque se trata generalmente de una enfermedad leve, en algunos casos puede llegar a ser grave e incluso a causar la muerte.

Las personas que más riesgo sufren al contagiarse con la gripe son las mayores de 65 años y aquellas que padecen enfermedades crónicas.

Cuáles son los principales síntomas de la gripe

Es importante conocer los síntomas de la gripe para poder diferenciarla de otras enfermedades similares:

  • Congestión nasal
  • Dolor de cabeza
  • Escalofríos
  • Dolor en la garganta
  • Fiebre
  • Goteos nasales
  • Sensación de cansancio o fatiga
  • Dolores musculares
  • Tos
En la mayor parte de casos se pueden dar dos o más de estos síntomas, acentuándose en el caso de personas de avanzada edad.
Tabla comparativa entre covid, gripe y resfriado

Posibles complicaciones de la gripe

Al hablar de la gripe, lo que más preocupa son las posibles complicaciones en las que pueda derivar, las cuales son las que nos pueden hacer pasar una enfermedad más dura e incluso llegar a la muerte en casos muy particulares.

Entre las principales complicaciones de la gripe podemos destacar:

  • Ataques de asma en personas que padezcan este problema respiratorio
  • Bronquitis
  • Encefalitis: inflamación del cerebro
  • Infección en los oídos
  • Miocarditis inflamación del corazón
  • Miositis o rabdomiólisis: inflamación de los tejidos musculares
  • Neumonía
  • Sinusitis
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Duración de la enfermedad

La duración de la gripe puede ser variable en función del paciente y su estado físico, pero normalmente se centra en las horquillas siguientes:

  • Tiempo que dura la gripe: la gripe generalmente tiene una duración que va desde los cinco días y hasta un máximo de siete días.
  • Fiebre: por norma general, la fiebre dura un máximo de tres días, pero puede llegar incluso a los cinco días. Si supera este tiempo, es muy importante comunicarlo a nuestro médico de confianza. Generalmente la fiebre estará por debajo de 38,5 °C, pero en algunos casos puede superar esta temperatura.
  • Sensación de malestar: aunque en un plazo máximo de siete días la gripe haya desaparecido, la sensación de malestar y algunos síntomas como la tos puede llegar a durar incluso hasta tres semanas.

Tratamientos para la gripe

Al tratarse de un virus, no podemos actuar de forma directa contra la enfermedad, pero al menos podemos suavizar los síntomas a través de diferentes tratamientos.

En el caso de que se trate de una gripe suave, generalmente la podremos superar simplemente con reposo, pero cuando hablamos de gripe en la tercera edad, debemos acudir siempre al médico para que realice una adecuada valoración.

Salvo casos particulares, se administrarán medicamentos para tratar cada uno de los síntomas específicos que presenta el paciente, destacando los analgésicos y tratamientos contra la fiebre.

En los casos más graves, el médico puede recomendar la administración de antivíricos con el objetivo de reducir el efecto de la enfermedad en nuestro organismo, y ofrecer una resistencia más efectiva.

Es muy importante evitar la automedicación, ya que un tratamiento que puede haber servido en años pasados, quizás no sea conveniente en el presente debido por ejemplo a la aparición de determinadas patologías asociadas con la edad o con nuestro estado de salud.

Sin embargo, siempre hay algunas cosas que podemos hacer por nuestra cuenta y que nos ayudarán a mejorar el estado como son:

  • Intenta reposar el máximo tiempo posible.
  • Dúchate todos los días, muy especialmente si tienes algo de fiebre.
  • Aunque no tengas hambre, come alguna cosa suave para que tu cuerpo disponga de los nutrientes necesarios.
  • Bebe abundantes líquidos.
  • Recuerda que debes evitar estar en contacto con otras personas con lo que se reducirán las posibilidades de contagio.

Consejos de prevención y para reducir los síntomas

Es muy importante que nos tomemos en serio la prevención de la gripe en la tercera edad con el objetivo de evitar el contagio.

Los principales consejos de prevención para evitar el contagio de la gripe son:

  • Ponerse la vacuna todos los años.
  • Mantener una adecuada higiene, prestando especial atención a las manos.
  • Debemos evitar estar expuestos en épocas en las que aumentan los casos de gripe.
  • Tenemos que mantener una cierta distancia con el resto de personas, evitando así que el virus pueda alcanzar nuestra boca o nariz en una simple conversación.
  • En la tercera edad, se hace todavía más importante mantener una dieta equilibrada, que garantice un sistema inmunitario fuerte.
  • Tratar adecuadamente cualquier tipo de patología o enfermedad que ya se haya desarrollado en el organismo, reducirá los riesgos en caso de contagio.
  • Es necesario practicar algo de ejercicio físico con regularidad, el cual irá adaptado a nuestras capacidades, pudiendo desde practicar ejercicios completos como la natación, hasta dar paseos todos los días.
  • Tal y como podemos observar, hay que prestar especial atención a la gripe en la tercera edad, de manera que es muy importante que establezcamos sistemas de prevención con el objetivo de evitar el contagio.
    La gripe y los cuidados en las personas mayores

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    El problema de la soledad en las personas mayores

    El problema de la soledad en las personas mayores

    El problema de la soledad en las personas mayores

    En España la soledad de los mayores de 65 años es una epidemia creciente en los últimos años

    La soledad es un problema que afecta cada vez más a nuestra sociedad, pero lo cierto es que se ceba especialmente en los ancianos, los cuales van desarrollando problemas derivados que pueden llegar a ser muy negativos para su calidad de vida. El objetivo va a ser el de entender mejor el modo en que afecta la soledad a las personas mayores, pudiendo de esta forma diseñar soluciones efectivas para evitar su deterioro afectivo.

    Los ancianos cada vez están más solos

    Vivimos en una sociedad que cada vez nos carga con más ocupaciones, problemas y responsabilidades, lo cual hace que nuestros mayores se vean obligados a hacer su vida prácticamente solos.

    También es frecuente que cada vez viajemos más y trabajemos más lejos, lo cual alimenta esta problemática que es una clara tendencia que sigue al alza y pronto supondrá un empeoramiento en las condiciones de las personas mayores.

    La buena noticia en este sentido es que cada vez son más las empresas de ayuda a domicilio que ponen a disposición de las familias un recurso imprescindible para poder atender la creciente demanda de compañía para ancianos.

    Estos servicios de acompañamiento a ancianos permiten cubrir cualquier tipo de necesidad, desde la asistencia durante unas horas al día, hasta acompañar y ayudar a la persona a lo largo de todos los quehaceres diarios.

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    Entre las tareas más habituales para este tipo de servicio doméstico encontramos las tareas del hogar, servicios internos y externos, acompañamiento para la realización de trámites y quehaceres diarios, ayuda para realizar diferentes tareas, servir de compañía para evitar la soledad, ayuda para que los cuidadores familiares puedan descansar, compañía para actividades de ocio y en general todo tipo de servicios que ayuden a esta persona a mantener la calidad y nivel de vida que tanto merecen.

    El cuidado de ancianos o cuidado de personas mayores es la mejor solución para que los familiares podamos tener la absoluta tranquilidad de que están en buenas manos y todas sus necesidades son satisfechas.

    Problemas que se desarrollan a partir de la soledad en personas mayores

    Es importante que, antes de analizar todos los problemas que se van a desarrollar a partir de la soledad en personas mayores, tengamos en cuenta que estamos hablando de ancianos, es decir, no es lo mismo que una persona joven éste durante una temporada y de forma voluntaria sin compañía que un anciano se vea, de repente, sin todos esos miembros de su familia que han ido haciendo su vida por su lado, soledad que aumenta conforme van perdiendo la capacidad de valerse por sí mismos.

    Éste es un punto muy importante a considerar, ya que hablamos de un grupo de personas que va a requerir una atención y cuidados mayores, lo que significa que vamos a tener que recurrir a servicios profesionales para su cuidado siempre y cuando no podamos atenderlos de forma íntegra por nuestra parte.

    Vamos a destacar algunos de los problemas que se van a ir desarrollando en las personas mayores que viven en soledad:

    • Aparición de sentimientos negativos como la culpa, sensación de no ser útil, etc
    • Aumento de peso
    • Comportamiento apático
    • Constante obsesión por la llegada de la muerte
    • Dificultad o incluso problemas para conciliar el sueño o exceso de sueño a lo largo de todo el día
    • Generalización de las actitudes y comportamientos sedentarios
    • Indecisión constante y en todo tipo de ámbitos de la vida que antes eran más claros
    • Merma de capacidades y pérdida de interés por recuperarlas
    • Miedo a la muerte o deseo de que llegue
    • Pérdida de las capacidades que permiten concentrarse, desarrollar ideas, razonar, etc
    • Aparición de la depresión y la ansiedad
    • Pérdida del interés por realizar tareas
    • Sensación de cansancio constante
    • Tristeza y sensación de haber perdido todo
    • Creencia de que ya no es útil para las personas a las que quería
    • Sensación de que su familia y seres queridos le han dado de lado
    • Pierde la sensación de haber sido una persona querida
    Es muy importante que, cuando observemos que se presenta soledad en personas mayores, actuemos con rapidez recurriendo a servicios para el cuidado de personas mayores, de manera que podamos evitar que el problema siga avanzando, logrando de este modo una mejora muy sustancial de su calidad de vida, y previniendo problemas tanto físicos como psicológicos que se podrían derivar a partir de este abandono.
    La gripe y los cuidados en las personas mayores

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    Consejos para paliar los efectos del calor en nuestros mayores

    Consejos para paliar los efectos del calor en nuestros mayores

    Consejos para paliar los efectos del calor en nuestros mayores

    Con la llegada de las altas temperaturas debemos extremar las precauciones para evitar problemas de salud

    En esta ocasión nos vamos a centrar concretamente en el modo en que afecta el calor a las personas mayores, las cuales son uno de los grupos más expuestos a los efectos negativos a nivel de salud.

    Los peligros del calor en personas mayores

    El calor puede llegar a afectar muy negativamente a nuestra salud e incluso también a nuestro estado de ánimo, pero cuando hablamos de ancianos, la problemática aumenta de forma considerable.

    Hay que tener en cuenta que hablamos de un grupo de riesgo debido a distintos factores como son la propia edad y el hecho de que su sensación de calor es menor que en personas más jóvenes.

    Esto hace que se confíen más de la cuenta y se protejan menos del calor, con lo cual estarán más expuestos a los riesgos que las elevadas temperaturas suponen para el organismo.

    De forma resumida, los riesgos añadidos de una persona mayor frente al calor serían:

    • Fallos del sistema termorregulador que les hace sentir menos el calor.
    • Reacción tardía a los efectos del calor.
    • Mayor riesgo de deshidratación
    • Menor sensación de sed que impide que beban agua cuando la necesitan.
    • Presencia de enfermedades que debilitan su sistema y lo hacen más propenso a problemas derivados de las altas temperaturas.
    • Generalmente consumen algún tipo de medicamento, el cual puede agravar más la situación.
    • Facilidad para que aparezca somnolencia por golpe de calor aumentando la exposición a las temperaturas elevadas.
    • Mayor predisposición a la fatiga acumulativa producida por constantes temperaturas elevadas.
    Todos estos riesgos aumentan todavía más si nos encontramos con casos como personas con enfermedades crónicas, que sean dependientes, que no disponen de suficiente autonomía, presenten problemas de movilidad, etc.

    En estas circunstancias es muy importante que recurramos a los servicios de cuidado de ancianos si no podemos estar pendientes en todo momento para asegurarnos de su perfecto estado y garantizar que no estarán expuestos a riesgos innecesarios.

    Para ello, existen servicios de asistencia domiciliaria con los que podemos obtener una ayuda que irá adaptada a nuestras necesidades reales incluyendo desde asistencia a lo largo de todo el día hasta en momentos puntuales para que el o los familiares cuidadores puedan descansar.

    Consejos para proteger del calor a las personas mayores

    Es muy importante que extrememos las precauciones y nos responsabilicemos en relación con el cuidado de personas mayores y ancianos, estableciendo una serie de pautas a cumplir como las que os detallamos a continuación:

    • Beber mucha agua: es muy importante que los ancianos beban al menos dos litros de agua cada día. En el caso de que se presenten diarreas, deberán aumentar a 2,5 l de agua al día. De cualquier manera, la temperatura ideal del agua será de alrededor de 14 °C, lo que significa que no debe estar caliente pero tampoco más fría de la cuenta.
    • Cuidado con el alcohol: si bien es cierto que en los meses de calor apetece tomar alguna cerveza fresca, el problema que tiene el alcohol es que reduce aún más la termorregulación del organismo, lo cual impedirá que se activen los sistemas propios para protegerse frente al calor, a la vez que también se producirá una mayor deshidratación.
    • Dieta: es mejor optar por una dieta más suave y que favorezca la digestión. Esto no significa que reduzcamos la cantidad de calorías, pero siempre es interesante optar por alimentos frescos y sobre todo que tengan grandes cantidades de líquidos, incluyendo zumos, frutas jugosas, caldos, ensaladas, etcétera.
    • Ejercicio físico: si va a practicar ejercicio físico, deberá hacerlo a primera hora del día o ya a última hora, ya que son los momentos en los que la temperatura habrá descendido, evitando los golpes de calor y más de un susto.
    • Prendas de vestir: también es muy importante prestar atención a las prendas que utiliza la persona anciana. Deberá garantizar la transpiración y la comodidad, reduciendo el efecto del calor sobre su cuerpo.
    • Calzado adecuado: el calzado también debe ser de calidad, garantizar la pisada y a la vez transpirar adecuadamente.
    • Paseos y salidas a la calle: mucho cuidado con las horas a las que salimos a la calle. Evitaremos las horas en las que la temperatura es más elevada que coincide con la mitad del día, y en caso de tener que salir, utilizar un buen protector solar.
    • Gorras y sombreros: es muy importante proteger la cabeza de las personas mayores frente a la acción directa del sol y del calor, para lo cual podemos utilizar sombreros y gorras.
    Además de tener en cuenta todas estas recomendaciones, os recordamos que recurrir a profesionales para el acompañamiento mayores puede ayudarnos a aumentar las garantías de que nuestros seres queridos disfrutan de una buena calidad de vida incluso cuando no nos podamos ocupar de ellos o necesitemos un descanso.

    Es importante entender el modo en que afecta el calor a las personas mayores, ya que es la mejor forma de entender que debemos cuidar de ellos y evitar largas e intensas exposiciones a las altas temperaturas, las cuales pueden llegar a afectar muy negativamente a su salud llegando incluso a provocar problemas serios.

    La gripe y los cuidados en las personas mayores

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    El Alzheimer síntomas, cuidados y recomendaciones

    El Alzheimer síntomas, cuidados y recomendaciones

    El Alzheimer síntomas, cuidados y recomendaciones

    El 58% de personas con demencia vive en países con rentas medias y bajas, esta cifra subirá al 63% en 2030

    El Alzheimer es una enfermedad que cada vez afecta a una mayor proporción de población, y debido al desconocimiento de las causas que la provocan y al tratarse de una enfermedad degenerativa e irreversible, es muy importante que aprendamos el modo en que avanza y la importancia de la atención y ayuda a personas con Alzheimer.

    ¿Qué es el Alzheimer?

    Se trata de una enfermedad irreversible que desemboca en demencia y que va empeorando con el paso del tiempo, y conforme va avanzando, se presentan diferentes síntomas que vamos a describir un poco más adelante.

    Desde una perspectiva general, la enfermedad de Alzheimer va afectando al cerebro, alterando las capacidades del paciente en materia de memoria, pensamiento, lenguaje, capacidad para reconocer a las personas, pérdida de otras capacidades como habilidades para hablar, leer o escribir, etc.

    ¿A qué edad suele aparecer la enfermedad?

    El Alzheimer se puede dar a prácticamente cualquier edad, pero es cierto que generalmente no se presenta antes de los 60 años.

    Es importante entender que, conforme vamos cumpliendo edad, el riesgo de padecer la enfermedad va en aumento.

    También hay que destacar que los antecedentes familiares pueden ser indicativo del desarrollo de la enfermedad en sus descendientes.

    Diferencias entre Alzheimer y demencia senil

    Hay que partir de la base de que el Alzheimer es una enfermedad que desemboca en demencia, mientras que el concepto de “demencia senil” es ambiguo puesto que no se refiere a una demencia específica, sino que es un término que se ha venido utilizando para hablar de las demencias que se producen en las personas mayores.

    De esta manera, es bastante complicado saber si el paciente tiene o Alzheimer, ya que al tratarse de una enfermedad que va a desembocar en demencia, los síntomas serán los mismos en diferentes pacientes con y sin Alzheimer.

    Lo importante es saber que cuando se produce una demencia existe algún factor externo que la está desarrollando, ya sea Alzheimer o cualquier otra enfermedad o patología.

    Síntomas o cómo saber si tengo Alzheimer

    Es muy importante que aprendamos bien los síntomas del Alzheimer para poder detectar su presencia lo antes posible.

    Si bien es cierto que no existe un tratamiento para esta enfermedad, también lo es el hecho de que detectarla a tiempo nos va a permitir mejorar las condiciones del paciente.

    Esto significa que vamos a hacer todo lo posible por retrasar el desarrollo de la enfermedad, a la vez que mejoraremos la calidad de vida.

    Antes de comenzar a enumerar los síntomas del Alzheimer, es importante que sepamos que vamos a encontrarnos con tres fases o etapas que son la etapa leve, la moderada y la etapa severa que es cuando la enfermedad se encuentra en su desarrollo más avanzado.

    Fase inicial o etapa leve

    Los encontramos en los inicios de la enfermedad, el momento perfecto para poder detectar los posibles síntomas y, en caso de que se observe la presencia de enfermedad, comenzar con el tratamiento y cuidados lo antes posible.

    Entre los síntomas que se observan en esta primera fase podemos destacar:

    • Pérdidas de memoria frecuentes.
    • Cambios en su comportamiento.
    • Observamos que ha modificado su personalidad habitual.
    • Pierde la capacidad para organizar su vida.
    Debido a esto, podemos observar diferentes comportamientos como es el hecho de que la persona afectada ya no recuerda cosas que hacía habitualmente como por ejemplo lavarse los dientes, pierde su capacidad para cocinar, no consigue hacer la lista de la compra, cuando sale no recuerda dónde están los sitios a los que iba habitualmente, etc.

    Aunque durante esta fase no solemos solicitar la asistencia de profesionales en el cuidado de personas con Alzheimer, lo cierto es que puede ser beneficioso empezar a mantener los primeros contactos con el objetivo de garantizar la calidad de vida del paciente, logrando que exista una relación más directa entre el cuidador y la persona cuidada.

    Fase media o etapa moderada

    En esta fase es cuando todos los síntomas observados en la anterior etapa comienzan a agravar sus características.

    Además, también se comienzan a observar otros síntomas adicionales como:

    • Empieza a tener problemas para reconocer a sus familiares y allegados./li>
    • Aparecen los problemas de incontinencia.
    • Se reduce a mínimos la capacidad organizativa.
    • No sabe qué edad tiene y desconoce la fecha en la que se encuentra.
    • Presentan dificultad a la hora de conciliar el sueño.
    • Pierde la capacidad de razonar de forma lógica.
    • Ya no puede realizar cálculos matemáticos o lógicos sencillos.
    • Su comportamiento comienza a ser más agresivo.
    • Intenta escapar de las personas que lo están cuidando.
    • Se acentúan los cambios de personalidad, teniendo un comportamiento más agresivo.
    • Empieza a observarse comportamientos agresivos que van desde palabrotas hasta agresiones físicas, gritos, amenazas, acusaciones infundadas, etc.

    Fase final o etapa severa

    Pasamos ahora a la tercera y última fase de la enfermedad, en la cual el paciente pasa a ser completamente dependiente de su cuidador.

    En este caso vamos a observar que algunos de los síntomas de las dos fases anteriores empeoran, además de que se presentan otros síntomas avanzados como los siguientes:

    • El paciente pierde su capacidad para poder caminar.
    • Presenta dificultad incluso para poder sentarse en una posición adecuada.
    • Generalmente ya no consigue reconocer a nadie de su entorno.
    • Es habitual que ya no quiera comer, además de que presenta dificultades a la hora de ingerir los alimentos.
    • Habitualmente pierde la capacidad de hablar, aunque pueden seguir dando gritos o haciendo ruidos inteligibles
      .

    Cuánto dura la fase final en personas con Alzheimer

    La segunda fase del Alzheimer es una de las más duras de la experiencia en el sentido de que desconocemos la gravedad que puede llegar a alcanzar la enfermedad y, por tanto, el comportamiento del paciente, de manera que es cuando en la gran mayoría de casos se recurre a profesionales en el cuidado de personas con Alzheimer.

    No obstante, esta fase que tiene una durabilidad variable, da lugar a la etapa severa, en la cual el paciente comienza lo que podríamos denominar como una cuenta atrás debido al estado en el que ya se encuentra.

    Desde que la persona contrae la enfermedad y se empiezan a observar los primeros síntomas hasta su fallecimiento, generalmente transcurrirán entre cuatro y ocho años, aunque se da caso de pacientes que pueden llegar incluso a alcanzar los 20 años de vida desde que contraen la enfermedad.

    Sin embargo, la fase final que es cuando la persona se encuentra en peores condiciones a nivel físico y psicológico, presenta una durabilidad variable que puede ir desde apenas unas semanas hasta incluso varios años, pero no existe un patrón definido a este respecto.

    Una enfermedad que afecta también a los allegados del paciente

    Es muy importante entender que estamos hablando de una enfermedad que afecta no sólo al paciente, sino también a aquellas personas que hay en su entorno.

    Esto significa que tanto sus familiares como amigos deberán hacer un esfuerzo extra por comprender la situación y ayudar al paciente a que la calidad de vida sea lo más alta posible.

    Esto evidentemente es muy complicado, sobre todo por el cambio de personalidad y comportamiento de la persona enferma, con lo cual, lo mejor que se puede hacer en estos casos es recurrir a los servicios de ayuda a domicilio, a través de los cuales vamos a obtener una ayuda inestimable en su cuidado y tratamiento.

    Además, la experiencia de estos profesionales nos ayudará a conocer mejor la enfermedad y, sobre todo, poder centrarnos en los cuidados y la atención familiar que tanto necesita.

    No podemos olvidar que esto no es una enfermedad para que la asuma una persona sola, de manera que no debemos renunciar a nuestras vidas tal y como son, sino que deberemos incorporar este infortunio a ellas con el asesoramiento de profesionales que nos acompañen a lo largo de las tres fases.

    Al tratarse de una enfermedad que no tiene cura, el desenlace final es inevitable, y el proceso lo deberemos asumir de la mejor manera posible.

    Es por ello que hacemos hincapié en la importancia que tiene recurrir a servicios profesionales del cuidado de personas con Alzheimer, ya que nos ayudarán no sólo a que el paciente se encuentre mejor durante el tiempo que le quede, sino que también será un inestimable apoyo para nosotros, sus familiares y amigos.

    La gripe y los cuidados en las personas mayores

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